Glutatión: el gran protector. Parte 1

El glutatión (GSH) es un antioxidante endógeno no enzimático cuya actividad es intraceluar. Pertenece al grupo de antioxidantes primarios, que previenen la formación de radicales libres.

Aunque se encuentra presente en el citoplasma de todas las células, el mayor reservorio de glutatión se halla en el hígado teniendo una actividad importante en la Fase II de la detoxificación hepática. 

Las ROS (especies reactivas del oxigeno) se producen como consecuencia de una gran cantidad de procesos fisiológicos como subproductos del metabolismo celular normal, principalmente en las mitocondrias. Sin embargo, cuando se producen en niveles más altos de lo normal como cuando existe estrés oxidativo (OS), son perjudiciales, pueden dañar cualquier tipo de moléculas biológicas, contribuyen al envejecimiento y a la génesis de numerosas enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

El daño oxidativo (oxidación) de proteínas, lípidos o ADN puede ser muy perjudicial y puede ocurrir simultáneamente en diversas células y tejidos. Sin embargo, las proteínas son posiblemente el vehículo más inmediato para infligir daño oxidativo a las células por su acción catalizadora.

El ataque por radicales libres y otros agentes oxidantes a las biomoléculas pueden agotar el GSH, por lo que su ciclo redox homeostático intenta mantenerlo en niveles óptimos a medida que se consume. Los equivalentes de glutatión circulan en la sangre predominantemente como cisteína.

Los factores estresantes oxidativos que pueden reducir el glutatión incluyen las radiaciones ultravioletas, las infecciones virales, las toxinas ambientales, los metales pesados, la inflamación y las deficiencias dietéticas de los precursores de GSH y los cofactores enzimáticos.

La suplementación dietética con los precursores del glutatión, la cisteína y la glicina, restaura completamente la síntesis y las concentraciones de glutatión y disminuye los niveles de estrés oxidativo y daños oxidantes. Aparentemente, ingestas proteicas relativamente altas se correlacionan con una probabilidad menor de pérdida de masa magra y densidad ósea en los ancianos.

El estado de glutatión es un indicador altamente sensible de la funcionalidad y viabilidad de la célula. A medida que se reduce el GSH intracelular, la funcionalidad de la célula se reduce progresivamente. Cada vez hay más evidencia de que la síntesis de glutatión disminuye con el aumento de la edad.

La desregulación de la proteostasis es el sello distintivo del cerebro envejecido, por lo que el glutatión en cantidades suficientes se hace imprescindible cuando el riesgo de deterioro neuronal y cognitivo es el rasgo predominante en el envejecimiento.

 

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